Siéntate a manteles compartidos en mitad de las calles empedradas y saborea la hospitalidad de un pueblo volcado en sus tradiciones de verano.
Celebrada en agosto, esta festividad popular destaca por su capacidad de reunir a vecinos y visitantes en torno a la cocina tradicional y al carácter participativo de sus calles. La seña de identidad del festejo consiste en la instalación de mesas y tableros compartidos en el espacio público del municipio, donde los comensales disfrutan de la gastronomía de la comarca en un ambiente festivo de marcada identidad comunitaria. Un encuentro slow ideal para saborear embutidos ibéricos, escabeches y repostería artesanal tradicional de la comarca.