Presencia una de las manifestaciones folklóricas más sobrecogedoras de la provincia y comparte la cocina tradicional en sus calles empedradas.
Celebrada durante el mes de abril, se trata de una fiesta de gran arraigo popular vinculada de forma estricta a la tradición local y al patrimonio inmaterial de Monroy. Aunque posee una naturaleza eminentemente ritual y religiosa, la cocina tradicional y los encuentros vecinales forman parte esencial de la celebración, contribuyendo a preservar la identidad cultural del territorio y permitiendo al viajero saborear el recetario festivo local transmitido de generación en generación.