Esta casa rural con encanto ocupa un antiguo lagar original del año 1898 bellamente recuperado, asentándose en una hermosa finca de 35 hectáreas entre olivos, viñedos y cipreses en Trujillo. El complejo conserva intactas las tinajas de barro de su antigua bodega, ofreciendo a los viajeros un huerto ecológico tradicional donde, en función del calendario, pueden participar en tareas agrícolas y disfrutar de relajantes veladas de maridaje.