La cocina pastoril representa muy bien la dimensión más cotidiana y territorial de la gastronomía de estas comarcas, porque nace del manejo del ganado, de la trashumancia y del aprovechamiento de recursos disponibles en el campo. Se podría decir que la comarca no se entiende sin sus guisos de cocina pastoril, junto a elaboraciones como coles con buche, morcillas o patatera, una mezcla de tradición ganadera y cocina de base popular. Para el viajero, este tipo de cocina resulta especialmente atractiva porque se percibe como la consecuencia directa de una forma de vida todavía reconocible en el paisaje de dehesas, caminos y explotaciones extensivas. Dentro del producto turístico de Tierras de Cáceres y Trujillo, la cocina pastoril ayuda a conectar la mesa con el territorio y con oficios históricos, aportando un relato de autenticidad y continuidad cultural muy útil para experiencias, rutas temáticas y propuestas de interpretación gastronómica.