Siente el romanticismo de la historia explorando las imponentes ruinas del Convento de San Antonio de Padua en Garrovillas de Alconétar. Fundado en 1476 por la Orden Franciscana, este complejo de estilo renacentista fue un importantísimo centro espiritual de la comarca hasta que las desamortizaciones del siglo XIX lo dejaron en estado de ruina. Pasear por este entorno evoca la magnitud de la antigua vida monástica, conectando de forma sutil con recetas tradicionales que en parte se difundieron gracias al trabajo culinario de estas comunidades religiosas. Tras tu visita, acude a los restaurantes cercanos para degustar platos elaborados con aceite de oliva, legumbres, quesos y sabrosos embutidos de la dehesa.