En este punto el viajero se sitúa en el límite exacto entre una zona eminentemente pseudoesteparia (los Llanos de Zorita) y el área de cultivos de regadíos intensivos, con los arrozales de la ZEPA de Palazuelo como protagonistas. El canal de agua marca de forma física la frontera entre ambos espacios protegidos. El interés turístico del recurso estriba en recorrer las pistas de los arrozales del sur de la comarca, presenciando cómo la avifauna —especialmente las grullas— cambia de ubicación y comportamiento en función de las tareas agrícolas del momento como la siega o el fangueo.